El clima, la gastronomía, la gente. Las vacaciones siempre tienen que ser así.
Después de haber descansado de un día duro, vuelvo a iniciar una nueva jornada de turismo de mochila por los monumentos más emblemáticos de la ciudad, y también, como no, a disfrutar de sus calles, de la calidez de sus gentes y de sus buenos alimentos y sus nada despreciables bebidas. Por cierto, parecen recetas de cocina fáciles, pero seguro que si yo lo hago no sale igual. Yo casi que las denominaría recetas gourmet.
Como de mi lugar de alojamiento a la Alcazaba hay un paseo no demasiado largo, unos 20 minutos, me voy andando. Desayunaré por el camino y así voy haciendo un poco de tiempo, que todavía es temprano. Me he fijado mucho en la carta de desayuno, algunos platos no son recetas fáciles de hacer.
Mientras desayunaba me ha hablado un señor muy amable, y después de contarme algunas cosas de la ciudad, me habla de unas cuevas que hay entre las provincias de …Leer más… »
